RUTH BETA 11 & RAYMOND BETA 12
(RAYOS BETA, LA CUARTA TEMPORADA; ADAPTADO)
Palabras de Ruth Beta 11:
Yo, Ruth Beta 11, te relataré una parte de mi vida. Empezando desde que "nací", hasta el día en que logré mis objetivos...
RAYMOND Y YO
SOBRE MI FORMA DE VIVIR
El veinte de julio del año dos mil novecientos noventa, en una re-grandísima ciudad llamada "Distrito Federal #2" (antes Oaxaca de Juárez), fui fabricada como el modelo prototipo para un robot de sexo femenino, el RAM-11, por dos personas a las cuales considero mis padres: Joshua Beta 1 y Claire Beta 2.
Podría decirse que mi hermano mayor es Rex Beta 9, un robot modelo RAM 9, de sexo masculino y fabricado como el prototipo de modelo en 2977, en la época en la cual el país en ese entonces llamado México formaba parte de los 400 estados de los Estados Unidos de América. A él lo activaron el siete de agosto de ese año, el mismo día en que todos los países se libraron de la tiranía capitalista americana. Es por eso que mi hermano Rex es considerado como un símbolo de aquella victoria.
De igual modo puedo decir que mi tía (la niña volcánica) se llama Rebecca Gamma 3, y que mi tío (el hombrecito aquél casado con Rebecca, el niño del temblor) se llama Joshua Jesus Richard Gamma 4. La abuela de mi tía y de mi padre se llama Jennyffer Alfa 7, y el tipo casado con ella es James Jacob Alfa 8. Y las primas de mi madre, ambas gemelas entre sí, se llaman Hikari Gamma 5 y Regina Beta 6.
Hikari se casó con un extraterrestre llamado Hikaru Gamma 10, un tipo parecido a mi padre, de piel verde esmeralda y cabello verde pasto. Y Regina es mi cuñada, porque se casó con mi hermano Rex.
Cuando me activaron, a los primeros que vi en mi vida, fue a todos ellos, y luego a varias cámaras de televisión y público de todo el mundo presenciando mi encendido. Y desde entonces estoy acostumbrada a la gente estresada, manos transpiradas y nerviosas que me saludan, palabras y pruebas de laboratorio, y esa clase de cosas que vive la gente famosa.
Y con el tiempo, me volví una especie de diva del espectáculo. Y en la navidad del año 2990, durante una fiesta privada de disfraces (en donde me disfrazé de mí misma porque allí - gracias a Dios - nadie me conocía) tuve la suerte de conocer a este hombre, tan extraño y distinto a los demás presentes, puesto que iba disfrazado de barra de metal. Podía dar por seguro que aunque no pudiera ver sus ojos bajo el disfraz, él no dejaba de mirarme.
Podría decirse que mi hermano mayor es Rex Beta 9, un robot modelo RAM 9, de sexo masculino y fabricado como el prototipo de modelo en 2977, en la época en la cual el país en ese entonces llamado México formaba parte de los 400 estados de los Estados Unidos de América. A él lo activaron el siete de agosto de ese año, el mismo día en que todos los países se libraron de la tiranía capitalista americana. Es por eso que mi hermano Rex es considerado como un símbolo de aquella victoria.
De igual modo puedo decir que mi tía (la niña volcánica) se llama Rebecca Gamma 3, y que mi tío (el hombrecito aquél casado con Rebecca, el niño del temblor) se llama Joshua Jesus Richard Gamma 4. La abuela de mi tía y de mi padre se llama Jennyffer Alfa 7, y el tipo casado con ella es James Jacob Alfa 8. Y las primas de mi madre, ambas gemelas entre sí, se llaman Hikari Gamma 5 y Regina Beta 6.
Hikari se casó con un extraterrestre llamado Hikaru Gamma 10, un tipo parecido a mi padre, de piel verde esmeralda y cabello verde pasto. Y Regina es mi cuñada, porque se casó con mi hermano Rex.
Cuando me activaron, a los primeros que vi en mi vida, fue a todos ellos, y luego a varias cámaras de televisión y público de todo el mundo presenciando mi encendido. Y desde entonces estoy acostumbrada a la gente estresada, manos transpiradas y nerviosas que me saludan, palabras y pruebas de laboratorio, y esa clase de cosas que vive la gente famosa.
Y con el tiempo, me volví una especie de diva del espectáculo. Y en la navidad del año 2990, durante una fiesta privada de disfraces (en donde me disfrazé de mí misma porque allí - gracias a Dios - nadie me conocía) tuve la suerte de conocer a este hombre, tan extraño y distinto a los demás presentes, puesto que iba disfrazado de barra de metal. Podía dar por seguro que aunque no pudiera ver sus ojos bajo el disfraz, él no dejaba de mirarme.
"¿Qué se traerá entre manos?", pensé. Me sentía indefensa al no poder ver sus ojos. Tanto así, que después de veinte minutos ya estaba yo tan harta y tan nerviosa que decidí acercarme y hablar con él...
- Lindo disfraz - me dijo él - bien por ti. Cualquiera diría que eres la verdadera Ruth Phoenix. ¿A poco no?
- Este... ¿De qué te vestiste? - le pregunté, muy nerviosa.
- De uno de los barrotes que conformaban el muro de la vergüenza.
- Debo decir que tu disfraz deja muy poco a la imaginación - contesté - y sin embargo, tienes un cuerpo que muchos hombres desearían tener.
- Tienes razón. Lo que parece ropa interior en mi disfraz es en verdad mi ropa interior. ¿Te gustaría comprobarlo?
- No en este momento - le dije, apenada - Pero agradezco tu invitación.
Y luego me preguntó:
- ¿Algo de tomar?
- No.
- ¿De comer, tal vez...?
- No.
Y había música Disco de fondo...
- ¿Me concederías esta pieza?
- Yo no sé bailar...
- Eso crees.
Y desde entonces supe que tipo de individuo tenía adelante. Un chico de cuerpo atractivo, amable y muy desinhibido. Ese chico tan extraño fue el primer hombre que me invitó a bailar. Lo malo es que pudo descubrir mi identidad como robot, porque sin observar bien cómo le hizo, insertó un diskette en mí. Soy inmune a los virus de computadora, pero no a los programas inofensivos. Así fue como aprendí a bailar...
No conocía a ese sujeto en ese entonces, pero al parecer él a mí sí. Y al pasar cada microsegundo, conforme bailaba con él iba sintiendo un extraño hormigueo en mi vientre; sentía cómo se excitaba cada uno de mis circuitos, cables, capacitores, resistores, compuertas y microprocesadores. Todo el metal en mí se iba calentando al igual que el vivo cuerpo de mi amigo. Sentía yo sus intenciones con cada roze con mi metálica piel y con mi cabello de hebras de cobre. Me hizo sentir como una consumada hembra de su especie...
- Lindo disfraz - me dijo él - bien por ti. Cualquiera diría que eres la verdadera Ruth Phoenix. ¿A poco no?
- Este... ¿De qué te vestiste? - le pregunté, muy nerviosa.
- De uno de los barrotes que conformaban el muro de la vergüenza.
- Debo decir que tu disfraz deja muy poco a la imaginación - contesté - y sin embargo, tienes un cuerpo que muchos hombres desearían tener.
- Tienes razón. Lo que parece ropa interior en mi disfraz es en verdad mi ropa interior. ¿Te gustaría comprobarlo?
- No en este momento - le dije, apenada - Pero agradezco tu invitación.
Y luego me preguntó:
- ¿Algo de tomar?
- No.
- ¿De comer, tal vez...?
- No.
Y había música Disco de fondo...
- ¿Me concederías esta pieza?
- Yo no sé bailar...
- Eso crees.
Y desde entonces supe que tipo de individuo tenía adelante. Un chico de cuerpo atractivo, amable y muy desinhibido. Ese chico tan extraño fue el primer hombre que me invitó a bailar. Lo malo es que pudo descubrir mi identidad como robot, porque sin observar bien cómo le hizo, insertó un diskette en mí. Soy inmune a los virus de computadora, pero no a los programas inofensivos. Así fue como aprendí a bailar...
No conocía a ese sujeto en ese entonces, pero al parecer él a mí sí. Y al pasar cada microsegundo, conforme bailaba con él iba sintiendo un extraño hormigueo en mi vientre; sentía cómo se excitaba cada uno de mis circuitos, cables, capacitores, resistores, compuertas y microprocesadores. Todo el metal en mí se iba calentando al igual que el vivo cuerpo de mi amigo. Sentía yo sus intenciones con cada roze con mi metálica piel y con mi cabello de hebras de cobre. Me hizo sentir como una consumada hembra de su especie...
Pero con este hombre no conseguía descifrar en que consistiría el juego esta vez. Podría tener sexo conmigo si así lo deseaba pero, ¿de qué serviría? Sólo soy una máquina, y aunque pueda respira, comer, beber y hasta orinar y defecar, y tenga emociones, mente y voluntad propias como los seres humanos, tarde o temprano se aburriría de mí, como todas mis anteriores parejas.
Era la última canción y sólo deseaba que terminara pronto. Eran casi las tres de la mañana, y muchos se habían ido ya...
- Ven, vamos a tomarnos la foto del recuerdo - me dijo.
- De acuerdo.
- Ven, vamos a tomarnos la foto del recuerdo - me dijo.
- De acuerdo.
Y luego nos tomaron la foto. Aún la conservo. Él me cargó hasta su auto, me subió a él, lo encendió y condujo... Me quedé dormida...
Cuando desperté, estaba un tanto cansada y muy aturdida. Y poco a poco fui reaccionando tan sólo para percatarme que estaba yo curiosamente atada. Y frente a mí aquel chico, vestido con la misma ropa de ayer, pero sin la parte que cubre su cara y su torso...
- Me han platicado de ti - le dije - Tú eras hijo del rival de mi padre, Raymond Thunderbird.
- Tu cuñada suele ser una fuente importante de información cuando se le presiona lo suficiente, ¿no lo crees, Ruth Phoenix?
Él sentía algo por mí, mas contaba con sobrecarga de vergüenza y por ello no me lo hacía saber. Si no, porqué me habría amarrado en ropa interior con la técnica "Shibari & Bondage" de las gemelas Sanyo?..
Cuando desperté, estaba un tanto cansada y muy aturdida. Y poco a poco fui reaccionando tan sólo para percatarme que estaba yo curiosamente atada. Y frente a mí aquel chico, vestido con la misma ropa de ayer, pero sin la parte que cubre su cara y su torso...
- Me han platicado de ti - le dije - Tú eras hijo del rival de mi padre, Raymond Thunderbird.
- Tu cuñada suele ser una fuente importante de información cuando se le presiona lo suficiente, ¿no lo crees, Ruth Phoenix?
Él sentía algo por mí, mas contaba con sobrecarga de vergüenza y por ello no me lo hacía saber. Si no, porqué me habría amarrado en ropa interior con la técnica "Shibari & Bondage" de las gemelas Sanyo?..
- ¿Y debo hacer de cuenta que lo de ayer nunca pasó?
- Te equivocas. Te necesito para una misión riesgosa.
- ¿De qué hablas?
- De Rachel Sanyo, la peor enemiga de tu madre - me dijo - A partir de hoy comienza tu entrenamiento con las dos generaciones de "El Grupo de los Seis". Pero sólo si estás dispuesta a una cosa. Debes dejar de ser una celebridad y conformarte con la vida de una simple plebeya.
- De acuerdo. ¿Por qué no?
"Rayos Beta, la cuarta temporada".
HARLEY GAMMA 13 & HOWARD GAMMA 14
- Sólo te pido que estemos en igualdad de condiciones. Deja que cubra tus ojos por favor. No tengas miedo, no te voy a hacer nada malo y no te vas a arrepentir - dijo ella - Hasta te va a gustar.
La miré unos instantes, lo suficiente como para notar que éste era un juego que hasta ahora nunca habíamos jugado. No sentía que fuera una broma suya ni la necesidad de complacerla; algo me decía que tenía que bajar las barreras, como si los roles se hubiesen invertido y el complacido fuese yo. Cerré los ojos, y ella puso la venda en mí...
Ella tomó una de mis manos y la puso entre las suyas con gesto similar a un rezo. Ella percibió la tibieza, y yo la suavidad de su piel. Recorrimos con cada dedo cada área de nosotros, dibujándola hasta el último trazo.
¿QUÉ SINTIERON?
ÉL, HOWARD: Eran manos largas, finas, uñas cuidadas y no largas. Con sumo cuidado posó ambas manos abiertas sobre su cara, quería delinearla a través de sus palmas. Sintió su nariz pequeña, el aleteo de las pestañas, su respiración. Se detuvo el tiempo necesario para caminar su rostro con la yema de los dedos.
ELLA, HARLEY: Diseñó sus ojos, su frente,las mejillas. Recorrió sus labios una y otra vez, el mentón, las orejas. Le preguntó el color de sus ojos. "Adivina", susurró él, en un esfuerzo tremendo por no querer romper el silencio.
Sentados aún frente a frente, muy cerca un cuerpo del otro, ella lo tomó de los hombros. El primer impacto fue un suave contacto hormigueándole la piel. Debajo, un continente de músculos y huesos firmes...
"RAYOS BETA, LA CUARTA TEMPORADA".
"RAYOS BETA, LA CUARTA TEMPORADA".


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